The price of naivety

Danson Kahyana
PEN UGANDA

Mr. Kakwenza Rukirabashaija, a Ugandan novelist, has been held incommunicado by Ugandan security agencies since December 28, 2021. Reason: He called President Yoweri Museveni’s son, who is a Lieutenant General in the army and the Commander of the Land Forces, obese. When the arrestors came in plain clothes, Kakwenza asked them to identify themselves and to produce a warrant of arrest before he could open his door. They  threatened to break his door, and thereafter his legs. And they did: His lawyer has presented blood-drenched underpants to the media as evidence that Kakwenza has been and is being tortured. This 3-part poem is inspired by the unlawful detention of this 33-year old Ugandan whom English PEN gave the International Writer of Courage award in October 2021.

We now know how naive we have been

Expecting a vicious venomous serpent

To beget a graceful peace-loving lamb.

How could we forget, we who are of age,

That a monster begets another monster

Not a beautifully coloured crested crane?

Let us remember, again, again and again

That an ogre is a brute through and through

However much it pretends to be suave or civil.

Let the naive hang out with the greedy hyena

Mistaking it for a beautiful and innocent zebra

Let them hug death in the form of a Lieutenant General!

2.

Idi Amin is alive and well

They said Idi Amin was dead

They said we were now free

To speak our minds without fear

And to hold the people in power

Accountable for their deeds.

But when we speak our minds

Without fear, favour or fatigue

They send power-drugged brutes

To break our legs and our hearts

As they steal, kill, and destroy.

We shall not accept to be gagged:

We shall continue to attack the beast

With sharp words that weigh tonnes

Until the day it falls down with a thud –

Dead!

3. 

We thought Idi Amin was dead

We thought Idi Amin was dead and safely buried

We never imagined we would see another writer

Meet the fate of playwright Byron Kawaddwa.

We thought we had a powerful constitution 

That guaranteed our right to express ourselves

We never imagined we would be brutalised for what we write. 

We thought the revolution was real and true 

We never imagined it was a mere change of guard

From one bloody megalomaniac to another

We imagined ours was a new dawn of fresh starts

Not a repeat of the nightmarishness of the  Amin days

When we lived like a drunkard’s cock unsure of the next day

We were wrong, fellow citizens:

Idi Amin is alive and well in every General

Which considers itself above the law of the land.

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Danson Kahyana is a former President, Ugandan PEN, and a member of the PEN International Board. He teaches Literature in the Department of Literature at Makerere University, in Uganda. He writes poetry and children’s books. He is a recipient of a number of awards, including the Fulbright Postdoctoral Research Fellowship (2020-2021), the Andrew W. Mellon Postdoctoral Fellowship (2018-2019), and the African Humanities Programme Postdoctoral Fellowship (2015-2016), among others.

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Desde el 28 de diciembre de 2021 las agencias de seguridad ugandesas han mantenido incomunicado al novelista ugandés Kakwenza Rukirabashaija. El motivo: Llamar obeso al teniente general del Ejército y comandante de las Fuerzas Terrestres, hijo del presidente Yoweri Museveni. Cuando los funcionarios fueron a arrestarlo vestidos de civiles, Kakwenza les pidió que se identificaran y le mostraran una orden de arresto antes de abrirles la puerta. Lo amenazaron con romper la puerta y luego sus piernas. Y lo hicieron: Su abogado mostró a los medios de comunicación su ropa interior empapada de sangre como evidencia de que Kakwenza fue y sigue siendo torturado. Este poema en tres partes está inspirado en la detención ilegal de este ugandés de 33 años a quien el PEN de Inglaterra confirió el premio International Writer of Courage en octubre de 2021.

El precio de la ingenuidad

Ahora sabemos lo ingenuos que fuimos

Creímos que una serpiente sañuda y venenosa

Engendraría un cordero benévolo y pacífico.

¿Cómo olvidamos, nosotros, adultos,

Que un monstruo engendra otro monstruo

No una bella grulla de cresta colorada?

Recordemos, una y otra, y otra vez

Que un ogro es una bestia por donde se mire

Por mucho que pretenda ser amable o cortés.

Dejen al ingenuo con la avara hiena

Que la vea como una cebra inocente y bella

¡Y abracen la muerte vestida de teniente general!

2.

Idi Amin está vivo y sano

Dijeron que Idi Amin estaba muerto

Dijeron que ahora éramos libres

Para decir lo que pensamos sin miedo

Y hacer responsables de sus acciones

A quienes están en el poder.

Pero cuando decimos lo que pensamos

Sin miedo, parcialidad o flaqueza

Mandan a bestias, borrachos de poder

A rompernos las piernas y los corazones

Mientras roban, matan y destruyen.

No debemos aceptar su mordaza:

Debemos seguir atacando a la bestia

Con palabras agudas, contundentes

Hasta el día que caiga con todo su peso  

¡Muerta!

3. 

Pensábamos que Idi Amin estaba muerto

Pensábamos que Idi Amin estaba muerto y bien enterrado

Nunca imaginamos ver a otro escritor

Correr con la misma suerte del dramaturgo Byron Kawaddwa.

Pensábamos que nuestra constitución era sólida  

Que garantizaba el derecho a expresarnos

Nunca imaginamos ser apaleados por lo que escribimos. 

Pensábamos que la revolución era real y verdadera 

Nunca imaginamos que solo era un cambio de guardia

De un megalómano sanguinario a otro.

Imaginamos que la nuestra sería una aurora de nuevos comienzos

No la repetición de la pesadilla de los días de Amin

Cuando vivíamos como gallo de borracho

Con la duda de terminar en la olla al otro día.

Nos equivocamos, conciudadanos:

Idi Amin sigue vivo y sano en cada general

Que se siente por encima de la ley de la nación.

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Danson Kahyana, PhD fue presidente de PEN Uganda y es miembro de la junta de PEN International. Es profesor de Literatura en el Departamento de Literatura de la Universidad Makerere en Uganda. El doctor Kahyana escribe poesía y libros para niños. Entre muchos otros premios, ha sido merecedor de la Beca de Investigación de Postdoctorado Fulbright (2020-2021), la Beca de Postdoctorado Andrew W. Mellon (2018-2019) y la Beca de Postdoctorado del Programa Africano para las Humanidades (2015-2016).

Patricia Schaefer Röder
PEN Puerto Rico

Traducción de Patricia Schaefer Röder. Escritora, traductora literaria, poeta. Nació

en Venezuela y vive en Puerto Rico. Entre sus traducciones están las novelas El mundo oculto de Shamim Sarif, Por la ruta escarlata y Mi dulce curiosidad, ambas de Amanda Hale y premiadas en los International Latino Book Awards (ILBA) de los EE.UU. Es miembro de PEN de Puerto Rico Internacional. 

Microteatros

Antonio Ramírez Córdova

Título: Desolación

Actor 1: Pienso en mi país y se me escapa una lágrima.
Actor 2: ¡A mí, un grito! ¡Siento plomo en el alma!

Telón

Título: Como pez en el

agua

Actor 1: ¡Viven como pez en el agua!

Actor 2: ¡Viven en cuevas de ladrones!

Telón

Título: Clara visión

Actor 1: ¡Dios está lejos!

Actor 2: Está en los ojos de esa hormiga. 

Telón 

Título: Ansias

Actor 1: Amanecí con deseos de jugar a la gallinita ciega.

Actor 2: ¡Y yo con deseos de espantar cucarachas!

Telón

Título: Opinión

Actor 1: ¡Cómo vuela el tiempo!

Actor 2: Vuela sin alas…

Telón

Título: Desde el embarcadero

Actor 1: ¡Mi corazón jamás se sacia cuando contemplo el vuelo de los

pájaros!

Actor 2: ¡Yo soy un pájaro!

Telón

Título: El poeta lo puede todo

Actor 1: Hoy voy a ser el espejo del universo.

Actor 2: Y yo el lucero del alba.

Telón 

Título: Visiones

Actor 1: ¡Yo miro a mi país con ira!

Actor 2: ¡Yo lo miro con lágrimas!

Telón

Título: Gustos

Actor 1:  A mí me gusta culipandear todo el tiempo.

Actor 2: ¡A mí me gusta soñar!

Telón

Título:  Experiencias

Actor 1:  He pasado la vida diciendo adioses.

Actor 2: ¡Yo dando abrazos!

Telón

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Antonio Ramírez Córdova. Es poeta, dramaturgo, ensayista, narrador, crítico literario y catedrático universitario jubilado que pertenece a la cosecha de 1941. A lo largo de su trayectoria literaria ha recibido, entre otros, los premios: Editorial Mairena y Nacional de Poesía del Pen Club (1984 y 1985) y el XI Festival Internacional de Poesía de PR “VRN” (2019). Al presente, desarrolla microteatros, teatro breve de vanguardia, a manera de síntesis inspirado en los trabajos del escritor italiano Achille Campanille, escritor italiano, que desde el siglo pasado comenzó este estilo de teatro del futuro. Es fascinante cómo el microteatro se amolda a nuestra época donde lo queremos todo rápido y sin perder tiempo. Se aprecia que es un teatro de síntesis. Decir mucho con pocas palabras. El microteatro consta de apenas dos parlamentos (pueden ser actores aficionados o no) y los directores deben poner su magia y creatividad exponencial para hacerlos lucir, pues ellos son los responsables de darles vida a los actores al poner la obra en escena y acompañarla con certeros y mínimos elementos de escenografía. 

Despedida a una musa

Aída López Sosa
PEN GUADALAJARA

Se tocaron las manos, se miraron por última vez. Destinados a la separación resignaron sus corazones que arrítmicos latían de dolor. El ruido metálico de puertas que se abrían y se cerraban amenazaba el fin del encuentro. El pintor enamorado develó una leve sonrisa como la Mona Lisa para hacer menos doloroso el adiós. En el claroscuro fue imperceptible la única lágrima que se desvaneció en la mejilla de ella. El arribo del uniformado los arrojó del ensimismamiento. Con paso lento ella se levantó del incómodo banquillo que la sostuvo durante las visitas de su amigo desde hacía tres años cuando ingresó a la cárcel. Él, aún absorto, permaneció inmóvil durante segundos mirando a su musa hasta que cruzó el umbral.

Al otro lado la esperaba un mueble en apariencia más cómodo, incluso para acostarse, donde sería observada por quienes clamaban justicia. A través del cristal del cubículo ella miró a la viuda que entre sollozos incrustaba el odio en su decrepitud. Había dejado a sus hijos sin padre; ella también estaba por dejar a los suyos. Asesinar a su amante en un motel a navaja limpia estaba a punto de ajustarse con su ejecución. No importaban los motivos, la muerte se paga con la muerte. Esa es la Ley. Si una familia perdía un miembro por homicidio, la familia del asesino debía pasar por la misma pena. No era común la ejecución de una mujer y esa era la noticia que recorría el mundo. La premeditación, alevosía y ventaja del homicidio no dio lugar a atenuantes.

Tres hombres con vestimenta médica a los cuales apenas se les notaban los ojos, la recostaron en la camilla donde la inmovilizaron de las muñecas y los tobillos con gruesas correas, otras bordearon su cuerpo cubierto con el uniforme naranja burlón. En el silencio de la cabina solo se percibía el ruido del instrumental que horadaría su carne. Sus brazos fueron picoteados por tubos donde pasarían los líquidos letales, ya no la heroína que la enardeció desde sus doce años cuando por primera vez la inyectó su hermano. Aún podía mover la cabeza, era lo único libre que poseía, aún podía agitar sus últimos pensamientos enredados en esa cabellera reseca y mal cortada que un día le sirvió para encantar a los hombres en los cabarets de la frontera.

No tuvo voz para pronunciar las palabras finales. El micrófono colgante sobre la camilla fue estéril. Por unos momentos olvidó el entorno. Recordó la primera vez que su madre borracha le jaloneó el cabello por llegar tarde de la escuela; la vez que su hermano le echó la culpa de acabarse los cigarros; la única vez que se metió con uno de sus padrastros; la vez que en el baile de carnaval fue violada; cuando regaló a su primer hijo porque no sabía qué hacer con él a sus dieciséis años; el centenar de hombres que disfrutaron de sus caricias; las cuatro veces que tuvo que abortar; el navajazo en la pierna durante una riña; el pintor loco, como le llamaba, quien la inmortalizó en un cuadro para pagar sus servicios sexuales; el buen whisky que en libertad inundó su cuerpo; a sus dos hijos con diferente papá; la madrugada que su último amante violó a su hija y la embarazó; el día que planeó asesinarlo; el vestido que se puso para masacrarlo; el masaje que le dio en la espalda antes de enterrar varias veces la navaja y perforarle los pulmones; la sangre brotante disimulada en su vestido rojo; la mirada inquisitiva de los pocos que la vieron caminar en la madrugada; los taxis que no la quisieron llevar; los kilómetros que caminó para llegar a su casa; la noticias hablando del asesinato; el día que la esposaron; la sentencia…

La sentencia es lo último que recordó, los líquidos habían adormecido sus sentidos, sus ideas eran borrosas, su cuerpo se paralizó, su respiración se interrumpió, su corazón continuó latiendo uno segundos más. Al otro lado de la cámara de ejecución una decena de personas jubilosas aplaudieron.

Al fondo, el pintor garabateó un trozo de papel.

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Aída López Sosa. Psicóloga. Columnista en periódicos y creadora de contenidos para televisión y revistas nacionales e internacionales. Ganadora del Primer Concurso Nacional de Cuento de Escritoras Mexicanas (2018). Ganadora del Fondo de Ediciones Literarias con el libro de cuentos: “Despedida a una musa y otras despedidas” (2019) y con el libro de ensayos: “La vuelta al arte en 20 retratos excéntricos” (2021). Ganadora del Premio Estatal de Literatura 2020. Incluida en el Mapa de Escritoras Mexicanas Contemporáneas y en El Catálogo del Cuento Mexicano.

Amansados

Ana Russo
PEN ARGENTINA

como la vaca

que muge en medio de la noche

la enorme vaca madre que se da

y es como la luna,

silenciosa y blanca

en su pureza radical de sueños,

la vaca que mansamente muge

y se ve lenta caminando las sombras

y los soles

como la vaca, digo, que no sabe 

cuándo será el silencio final

ese, del golpe en la testuz, o en la nuca,

mejor dicho del filo del degüello

o de otros tantos modos del agradecimiento,

como la vaca hecha de luna desbravada

ni siquiera desvaría en la manga de la maza

así con igual aura, sin miedo por no  saberlo  todo

así, hechos de luna dócil caen

los que fueron sorbidos por los mezquinos

rituales del agotamiento, entre calles de estrechas carnaduras

o avenidas de desquiciados sueños

caen, de rodillas, de espaldas o de boca

tarde o temprano caen

después de haber sido gastados  por el sacrificio.

Sin miedo por no saberlo todo

van al matadero disfrazado

con vidrieras brillantes y leds

se iluminan de goce, se persignan ante el dios

infinito del poseso que posee

para tapar el silencio final, van, amansados

y solos al

mercadeo de hombres. Y se mete alboroto

para que no se note.

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Ana Russo. Rosario, República Argentina. Obtiene el Gran Premio de la Asociación Argentina de Escritores de Mendoza en 1980. Es coordinadora en el Festival Internacional de Poesía en cinco ediciones. Su obra se encuentra reunida en diversas antologías. En 2000 publica su primer libro acompañando a la edición de diez autores rosarinos, prologado por el escritor  Alberto Lagunas,  en la colección dada a conocer por Ediciones Poesía de Rosario. Está incluida en “Las 40” Antología de Mujeres Poetas  de Santa Fe, coordinado por la poeta Concepción Bertone, publicado en abril de 2008 por  el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe. Pertenece al centro PEN Argentina y a su Comité Federal de la Palabra, y a la Coalición Cultural y Literaria de San Pedro de Macorís, República Dominicana.

Ceremonia de Entrega de Premios del Certamen Literario PEN 2021

30 de diciembre de 2021

San Juan, Puerto Rico

PEN de Puerto Rico Internacional anuncia la lista de autores galardonados en la Ceremonia de Entrega de Premios del Certamen Literario PEN 2021, que se llevó a cabo el 28 de diciembre, vía Zoom y fue transmitido a través de Facebook Live. Se otorgaron diez premios nacionales y doce menciones honoríficas. Participaron 90 libros publicados durante el 2020 en las categorías de Poesía, Ensayo, Novela, Cuento, Microcuento, Historia, Memorias, Dramaturgia y Teatro, Periodismo, Literatura para Niños y Libro Híbrido. ¡Felicitamos a los autores/as premiados/as en esta edición con la que nuevamente hacemos historia!

La ceremonia se dedicó al poeta Eduardo Bobrén Bisbal y a Juan David Hernández, historiador, exsecretario de la junta de directores de PEN de Puerto Rico Internacional. Ambos fueron colaboradores entusiastas de nuestra organización, como miembros, jurados y participantes de diversas actividades. Descansen en paz nuestros amados colegas, amigos muy queridos.

Eduardo Bobrén Bisbal y Juan David Hernández
  • PREMIO NACIONAL de POESÍA: Yolanda Arroyo Pizarro, Afrofeministamente
  • PREMIO NACIONAL de ENSAYO: Luce López-Baralt, La cima del éxtasis
  • PREMIO NACIONAL de NOVELA: Marie Estelle Picouto, Estelita
  • PREMIO NACIONAL de CUENTO: Yolanda Arroyo Pizarro, Calle de la Resistencia
  • PREMIO NACIONAL de MICROCUENTO: Ana María Fuster Lavín, La marejada de los muertos y otras pandemias
  • PREMIO NACIONAL de HISTORIA: Félix M. Cruz Jusino, Ebenecer López Ruyol y la conceptualización de la identidad del puertorriqueño negro
  • PREMIO NACIONAL de MEMORIAS: Hiram Sánchez Martínez, Quería ser como Charles
  • PREMIO NACIONAL de DRAMATURGIA Y TEATRO: Omar Torres Molina, Aquí estoy
  • PREMIO NACIONAL de PERIODISMO: Hiram Sánchez Martínez, A mi juicio
  • PREMIO NACIONAL de LIBRO HÍBRIDO: Mariemma Vélez-Tischer, La fabulosa y simple vida de una escritora inevitablemente doméstica
  • MENCIÓN HONORÍFICA POESÍA: Emilio del Carril, Hoy he soñado conmigo
  • MENCIÓN HONORÍFICA POESÍA: Julio César Pol, el ala psiquiátrica
  • MENCIÓN HONORÍFICA POESÍA: Daniel Pommers, Libro de la suerte
  • MENCIÓN HONORÍFICA ENSAYO: Pedro Lebrón Ortiz, Filosofía del cimarronaje
  • MENCIÓN HONORÍFICA ENSAYO: Federico Irizarry Natal, La escritura del gremlin
  • MENCIÓN HONORÍFICA NOVELA: Layda Melián, La segunda carta
  • MENCIÓN HONORÍFICA NOVELA: Richard Rivera-Cardona, Piedra de Luna
  • MENCIÓN HONORÍFICA CUENTO: Elvin Negrón, Pléilist
  • MENCIÓN HONORÍFICA CUENTO: Izamaris Hernández, Cada media hora
  • MENCIÓN HONORÍFICA MEMORIAS: Mercedes Bagó Pérez, Una guajira completa. Memorias de una niña cubana en el exilio
  • MENCIÓN HONORÍFICA de DRAMATURGIA Y TEATRO: Mary Ely Marrero-Pérez, Cuando la memoria toma vacaciones
  • MENCIÓN HONORÍFICA LITERATURA PARA NIÑOS: José Rabelo, La casa de los animales extraños

Paneles de jurados:

POESÍA: Ángela Valentín, Francheska Lebrón y Lionel Alejandro Santiago

NOVELA: Helena Sampedro, Luis Saldaña y Marta Aponte Alsina

CUENTO y MICROCUENTO: Awilda Cáez y Jean Victoria O.

HISTORIA: Angelina Cosme, Carlos Acosta y Zoedymarie Sánchez

MEMORIAS: Carmen Centeno Añeses, Luis González Argüeso y Milagros Santiago Hernández

DRAMATURGIA Y TEATRO: Alina Marrero, Pedro Juan Ávila Justiniano y Pedro Rodiz

PERIODISMO: César Irizarry, Rafelli González Cotto y Yarimar Marrero

LIBRO HÍBRIDO: Ana Marchena, Hugo Rodríguez e Isabel Zorrilla

LITERATURA PARA NIÑOS: Edwin Fi, Orlando Planchart y Zulma Ayes

Pulsa el enlace para la grabación de la ceremonia: https://www.facebook.com/100001566465500/videos/4981454438565625/

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Tango

                                                                                      “…pensamiento triste que se baila.”

Enrique Santos Discépolo

María Lanese
PEN ARGENTINA

Mano de mujer en tensión de mariposa

que la nuca del varón

                                         enciende.

Sortilegio de la sangre

que circula en línea recta

fluyendo desde pasos enterrados       

                 cautivos

de aquel andar

                              en sístole

                              en diástole

resucitados en crisálidas

que conjugan sus auras

en lo impecable

                             del latido.

Enigma de dos cuerpos

con su centro en penumbras.

Cultivo de flores de inquilinato

             sin perfumes.

Fuego fatuo centelleando

en ambos pechos

entre hendijas desprevenidas  

                               del roce.

Torsos templados en íntimo sigilo

                  sin fisura.

Lenguas migrantes 

fundidas en la artesa pasional

de tres minutos

                             perpetuados.

Gestos precisos

de mujer prendida

         al ángel

guardián de lo viril.

Mano del hombre

con pulso de clepsidra

encontrando su reino

en la cintura de la maga.

Arte de un hechizo

que consiente

               en amparar miradas

bajo la celosía de los párpados

dejando caer tercas

                      pulidas veladuras

a esa intemperie de notas

                               que respiran.

Entonces

los pies perfilan una cópula

el pudor

            en el aire

                          los delata

mientras danzan nuestra sed

          con la intrépida humildad del éxtasis

                                y encarnan lo que beben donde escribo.     

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María Lanese. Centro PEN Argentina. Psicoanalista, cantante, poeta, gestora cultural. Galardón Raúl Aceves a la excelencia literaria, otorgado por PEN Internacional de Guadalajara 2021 en la Feria Internacional del Libro (FIL) de esta misma ciudad. Miembro de la comisión directiva de PEN Argentina. Ha publicado ocho libros de poemas, cinco de ellos bilingües español-italiano. Ha sido traducida al serbio y al alemán.

Macho

Richard Rivera-Cardona

¡Qué bien se siente ser un hombre sin la necesidad de presumirme macho!, pienso mientras leo en una librería-café. No represento más al grupo que respondía a la expectativa social; que no lavaba un plato para conservar la autoridad en el hogar. No ataco a las féminas con piropos, ni les cedo el asiento por el simple hecho de ser mujeres. Mi hombría no la determina clasificar lo femenino como inferior. Hoy los géneros son iguales. ¡Pobres generaciones pasadas!

No tengo que decirles que sí a todas para evitar ser visto como menos hombre. ¡Así no lo vivieron mis ancestros! Puedo ser diseñador de modas sin que se presuma que soy homosexual. Incluso, puedo serlo sin que se rían de mí, me rechacen o me maten. Puedo vestir de color rosa, tener el pelo largo, usar falda… La apariencia física ya no está atada al género. Las familias son diversas; hay niños con dos papás. La orientación sexual no se enseña. Nunca ha sido así. Hoy la gente lo entiende. Dios es una creencia personal. No me señalan por salirme del molde de lo que un hombre debería ser o hacer. El machismo no existe. Está abolido. Ya no nos controlan. ¡El mundo sobrevivió las grandes mentiras!

Sin embargo, algo duele. Se trata de un dedo índice que solicita mi atención casi agujerándome el brazo. Disculpe, todas las sillas están ocupadas y usted ni se ha molestado en ofrecerme la suya. ¿No ve que soy mujer y estoy en tacos?, me reclama una dama enfurecida. Vuelve la ansiedad de antes. Me asalta la angustia de ser juzgado por no cumplir con lo que se espera de un caballero.

El mundo ecuánime se reduce a tinta sobre las páginas blancas de un libro de ficción.

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Richard Rivera Cardona. Es escritor, comunicador, profesor universitario y coach literario. Posee un bachillerato en Periodismo, una maestría en Creación Literaria y una segunda maestría en Narrativas Digitales, de la Universidad del Sagrado Corazón (USC). Es coordinador de la maestría en Escritura Creativa de la USC, donde también se desempeña como especialista de Español. Ganador de múltiples premios, entre ellos Premio a la Excelencia Periodística del Overseas Press Club 2014, del Undécimo Campeonato Mundial del Cuento Corto Oral 2016, Mención Honorífica en los International Latino Book Awards (ILBA) 2019 por Salto al vacío, que incluye el cuento publicado, Primer Lugar en los ILBA 2021 y Mención Honorífica en el Certamen Literario PEN 2021 por su novela Piedra de Luna.  Es mantenedor de Narrándonos.com, plataforma digital especializada en literatura puertorriqueña contemporánea y herramientas de comunicación.

Un cuento de Shabat

Inés Grimland
PEN ARGENTINA

Mi mamá nació en Varsovia. Como la mayoría de los judíos pobres de la ciudad, vivía en un enorme bloque de departamentos, construido alrededor de un patio. Los chicos jugaban en el patio a las escondidas, las carreras, a la mancha, y en el invierno hacían muñecos con la nieve y se tiraban pelotas también de nieve. Mi mamá me contaba, que lo que más disfrutaba ella eran las noches de los viernes, con las canciones y la alegría del Cabalat Shabat.

Por más pobres que fueran, siempre esa noche se vestía de fiesta: las mesas con manteles blancos, velas, la mejor comida que se pudiera hacer y la jalá, el pan trenzado que no faltaba en ningún hogar.

Cuando yo era chica, ella me contó una historia que le había contado su mamá, y que era su preferida. Yo se la conté a mis hijas y ahora se las cuento a ustedes.

 Era la historia de un hombre que una tarde de viernes caminaba muy triste por la calle, pensando en su mala suerte, su poca fortuna y la escasez de dinero que no le permitía ahorrar un solo centavo ni pagar tranquilo los gastos de su casa.

De pronto, frente a él, comenzó a levantarse una columna de humo y del humo se le apareció un enorme genio. Cruzado de brazos delante de él y mirándolo fijo le dijo: ¡Soy el Genio del Humo, estoy acá para concederte una fortuna, a cambio de alguno de tus sentidos! ¡Sólo tienes que decidir cuál! Tienes 3 minutos.

Apenas repuesto de su sorpresa, el hombre pensó cuál de sus sentidos entregar.

¡La vista! Pensó, para lo que hay que ver en esta vida. Y entonces recordó que era viernes, que iba a llegar a su casa y que en la cena de Shabat no iba a poder ver a sus hijos ni a su mujer. No, la vista no la entregaba.

El oído, se dijo. Entonces se dio cuenta de que no iba a escuchar la bendición de las velas, ni el saludo de su familia, ni las canciones, ni las voces de sus hijos…

No, no podía ceder sus oídos.

¡El olfato! Y en ese momento se dijo que no sentiría nunca más el olorcito del pan recién hecho, ni el olor de la comida ni el perfume de las flores…  ¡Tampoco este!

¡Te quedan dos minutos! dijo el Genio.

El hombre seguía pensando. El tacto, ese sentido sí que lo puedo ofrecer.

Pero ya no podría acariciar a los niños ni a su esposa, abrazarlos, ¿que sentido tendría la vida sin poder hacerlo?

El gusto. Ya está, el gusto, pensó. Y sintió en la boca el sabor de la jalá y no pudo hablar.

¡SE ACABÓ EL TIEMPO! Dijo el Genio, y desapareció.

El hombre siguió su camino, muy pensativo. Cuando llegó a su casa, se sentó a la mesa con su mujer y sus hijos. Ella bendijo las velas, se desearon Shabat Shalom, cantaron y comieron la rica cena. El hombre abrazó a su esposa, se acercó a cada uno de sus hijos y les dijo, “te quiero” y cuando se llevó a la boca un pedacito de jalá, pensó que no había dinero en el mundo que le pagara la felicidad que tenía con su familia, a la que disfrutaba con sus cinco sentidos.

Ese es el cuento que le contaron a mi mamá, que ella me contó a mí, que yo le conté a mi hija y que ahora comparto con ustedes. Espero que les guste tanto como nos gustó a todas nosotras.

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Inés Grimland. Centro Pen Argentina. Licenciada en Sociología, psicóloga social, escritora, guionista, actriz, narradora oral, gestora cultural. Publicaciones: “Conversaciones con gente de palabra”, Editorial Artes escénicas, “Juicio a los 50 y algunos más”, Editorial Prosa, “ Exilios cruzados”, Antología Editorial Pen Catalá, “Desde la butaca”, Breves obras para verse, Editorial Hebraica.

http://www.inesgrimland.com.ar

Verse of perverse detail

Arinda Daphine
PEN UGANDA

The language of creation we speak
Takes us to the recreation peak
And dies out like an amber that’s meek
When the sheets are crumbled
And the muscles have crumps
We collapse like our creation crumbs

Our love has no life beyond verses of perverse detail

As befell Hansel and Gretel
Our love crumbs are eaten away by winds of time
Yet we build another Tower of Babel to house a new love bubble
You speak to my body with a tongue that doesn’t languish
And I split my tongue and slither till you cry in anguish
There begins a skirmish that only ends when life gushes;
Seed that doesn’t flourish
Eggs that never hatch

Our love has no life beyond verses of perverse detail

So let’s fuck to our death
Like ants and sweet drinks,
Into the glass, the ant drowns
And the sweet drink is wasted.

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Arinda Daphine is a writer, performance artist and a Public Interest lawyer. She has performed poetry in Uganda, the Hague, New Mexico, and Kisumu.
She’s done artistic collaborations with the Sheeba Soul Ensemble in Bristol and Shallal Dance Theatre in Cornwall. Arinda’s poems are published in Streetlights at Noon Eclipse by IBUA, Svenska PEN and START Journal of Contemporary Arts & Culture in East Africa.

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Versos de detalles perversos

Hablamos la lengua de la creación
Nos lleva a la cima de la recreación
Y se apaga como una brasa tímida
Entre sábanas deshechas
Músculos vueltos nudos
Nuestra creación se derrumba

Y colapsamos con ella

Nuestro amor no perdura fuera de los versos de detalles perversos

Como pasó con Hansel y Gretel
Los vientos del tiempo devoran nuestras migas de amor
Empero, construimos otra Torre de Babel

Que guarde un nuevo espacio de amor
Le hablas a mi cuerpo en una lengua que no anhela
Y mi lengua se parte y serpentea hasta llenarte de pena
Comienza una batalla que solo termina

Cuando la vida se derrama; 
Semillas que no florecen
Huevos que nunca nacen

Nuestro amor no perdura fuera de los versos de detalles perversos

Tiremos entonces hasta morir
Como hormigas y refresco
La hormiga se ahoga en el vaso
Y se pierde el refresco. 

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Arinda Daphine es escritora, artista de performance y abogada por los Intereses Públicos. Ha interpretado poesía en Uganda, La Haya, Nuevo México y Kisumu.
Ha participado en colaboraciones artísticas con el Sheeba Soul Ensemble en Bristol y con el Teatro de Danza Shallal en Cornwall. Los poemas de Arinda han aparecido publicados en Streetlights at Noon Eclipse por el IBUA, en el Svenska PEN y en el START Journal of Contemporary Arts & Culture en África Oriental.

Patricia Schaefer Röder
PEN Puerto Rico

Traducción de Patricia Schaefer Röder. Escritora, traductora literaria, poeta. Nació en Venezuela y vive en Puerto Rico. Entre sus traducciones están las novelas El mundo oculto de Shamim Sarif, Por la ruta escarlata y Mi dulce curiosidad, ambas de Amanda Hale y premiadas en los International Latino Book Awards (ILBA) de los EE.UU. Es miembro de PEN de Puerto Rico Internacional. 

Hospital Iturraspe

El pasillo del hospital Iturraspe florece por la noche.

Miguel Ángel Gavilán
PEN ARGENTINA

Derrama en lenta perpetuidad de algodones

su vida alcanforada.

 Como el tumor que crece adormecido,

                                                            almibarado,

por los aceites de la quimioterapia.

Como tentáculos que se vuelven trampas,

                                                                   ateridos,

en las cuevas de la carne.

Como esas masificaciones que forman deltas,

                                                                          cortan corrientes,

                                                                          degluten islotes malignos

en un ensanche venoso.

La voz de los que esperan

muta en la garganta,

                                   agranda cavernas,

                                   dispara ronquidos.

Y la fiebre,

impetrada como defensa,

               (“es bueno tenerla

para no morirse pronto,

               tanto,

               de una perdigonada,

               de una recaída en el centro del buen ánimo”),

ovilla estampas de santos

mientras se piensa

que la fe es lo mejor que puede pasar.

Los bancos se reproducen

en la media sombra

de un silbido que llega de afuera.

Adquieren familia,

drenan sangre,

se convierten en un remanso de casual compañía.

Y las salas blancas ilustran

lo blanco de la nada.

Sin fin,

como si la muerte no existiera.

Aunque una vieja vestida de harapos

espere

que el tiempo se achique como un trébol,

un pasto pisoteado,

ese cascote

que se empuja con el borde de la suela

al fondo de un charco.

Aunque la niña de ojos de hollín

pretenda que terminó

la destrucción en la madera,

el horadar parejo de la carcoma,

la cuchara en el plato,

el hule de flores,

limpio,

después del almuerzo,

(la mesa, el domingo

armada para sufrir -de nuevo-

la alegría).

Aunque un hombre cabecee entre diarios y morfinas.

Repita “mañana” como un loco

y empuñe rosarios

en un siempre perpetuo.

Incluso,

aunque no se crea

que lo cotidiano

es el frío

                  (compacto)

de las chaquetillas,

y que lo habitual

es ese estropicio de silencio

solo interrumpido

por una gota de suero

en la piel agrisada.

Aunque resulte ineludible,

                                           -irreparable-

alguna vez,

alimentar esa ruta de sonámbulos

(culebreo rectilíneo

donde nadie duerme,

donde nadie es nadie. Y solo eso).

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Miguel Ángel Gavilán nació en Santa Fe el 5 de agosto de 1971.  Es Profesor en Letras egresado de la Facultad de Formación Docente en Ciencias dependiente de la Universidad Nacional del Litoral. Cursó la Maestría de Literatura Argentina en la Facultad de Humanidades y Artes dependiente de la Universidad Nacional de Rosario. Tiene publicados: “Testigos de la Ira” (1993-Poemas-Premio “Leoncio Gianello 1995). “Propiedad Privada” (2001-poemas). “Los párpados y el asombro (una lectura de ‘Poeta en Nueva York’)” (2001-Ensayo-Premio edición Municipalidad de Santa Fe). “Llueve en Arizona” (2010-cuentos-Mención única en el concurso Provincial “Alcides Greca”). “Escorzo” (2018, novela, Primer Premio Municipalidad de Santa Fe). Conduce desde el 2017 el programa de ASDE “Los fantasmas de la colmena” por FM 91.5 SOL.