Utópica relación

Gladys Vanessa

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!… ¡Oh tempestad, oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Alfonsina Storni

***

—¡Te extraño!

—Yo no a ti.

—¡Mientes!

—No, no miento.

—Estás ahogada. Me necesitas.

—¡Déjame!

—Ven, dime lo que sientes.

—No puedo. Sabes que renuncié a esta locura.

—No entiendo… ¿por qué renuncias a tu felicidad?

—No soy yo, es la vida que me obliga.

—Eres tú, la vida no obliga a nadie.

—Para ti es fácil decirlo.

—Contéstame… es él, ¿verdad?

—Son las circunstancias que me obligan.

—Es él, ¿verdad?

—¡Cállate, no insistas! Es mejor así…Yo estoy bien.

—¡Mientes, mujer! Es él, tu cara fruncida y tus palabras amargas, te delatan. Contéstame, ¿por qué has venido a verme?

—No lo sé. Es el cauce de mi alma que desemboca en tus mares. Es el alcohol despierto en mi sangre que me mueve una y otra vez a buscarte.

—Admítelo, me extrañas. Entrégame esas lágrimas, esa lluvia de la frustración que nubla tu semblante. ¡No luches más! Deja que tu alma se desplome en mí y con la embriaguez de ese vino tinto, entrégame las notas más excelsas de tus líricas de mujer poeta.

—Es que no puedo vivir sin él.

—Tampoco puedes vivir sin mí.

—Es verdad… esta dualidad me comprime el corazón…

—No te entiendo, ¿cómo puedes escoger a ese que se empeña en enterrarte los pies a cambio de cosas? Soy yo quien único te eleva más allá de los confines de la tierra. Prometo que, si vuelves, nos balancearemos sobre la línea del horizonte, el universo entero se volverá arcilla y tú serás la niña que construirá las formas y los colores.

—Ya lo he intentado.

—Inténtalo una vez más.

—¡Calla, por favor, no sigas incitándome! Tus palabras se vuelven aliento sobre mis labios, despertando el hambre en mis sentidos.

—Entonces, ¡bésame!

—No debo… ¡Por favor, no sigas! Sabes que este maldito deseo me tortura. Sí, lo admito, tengo ansias de volver a elevarme en tus versos, de plasmarme una y otra vez en ti, aunque lo arriesgue todo. Mis compuertas siempre se abren al amor cuando te tengo de frente. Es la fuerza robusta de tu palabra… pero no… no puedo. La vida misma me ata. ¡Entiéndeme, te lo suplico! ¡Me voy!

—No, por favor, no te vayas. Déjate llevar y después resolvemos.

—¿Resolver como siempre, en la miseria? Estoy harta de intentar vivir contigo y que mi cuerpo siempre se arrastre por las cunetas de la estrechez.

—Piensa en nuestros hijos.

—Nuestros hijos no son más que intentos malogrados…

—¡Como te atreves! No hables así de ellos.

— …son ladrones del tiempo que jamás rindieron fruto.

—¡Calla! No seas cruel contigo misma. Estás peor de lo que pensaba. Es el alcohol que te lanza al abismo… no sé… ¿qué pasó contigo? En lo que el sol pestañeó, tu sonrisa se fue. Me necesitas. ¡Ven, hagámoslo de una vez! Deja plegado tu corazón y reposa tu dolor en mis arrugas. Juntos, llenemos de color este vacío que nos alcanza, con ritmo, seguido, sin puntos ni comas… Ven, extasíame con tus ideas locas; susurra, grita, estremécete hasta que se agote la fuerza de esa pasión que te ahoga.

—No sigas, que me desbordo…

—¡Hazlo!

—¡Moriré de hambre!

—Pero no de amor.

Julia sucumbió. Desesperada, desnudó su esencia sobre aquel arrugado papel. Juntos se hicieron poesía y con la musicalidad de los versos, lograron balancearse sobre la línea del horizonte. La desterrada de sí misma escribió como nunca. Construyó junto a él nuevos mundos; hasta que la vida, convertida en sombras, ansiedades y abandono, la sumergió en su propio río eterno de lágrimas. Murió la mujer ahogada, pero no así la poeta.

*******

Gladys Vanessa. Aibonito, Puerto Rico.  Actriz, escritora y productora. Posee una Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón, un Bachillerato en Humanidades con concentración en Drama de la Universidad de Puerto Rico y estudios en música. Es fundadora del canal de literatura infantil, Lu y los pequeños escritores. Su bagaje artístico la ha llevado a fungir como productora de la compañía teatral Carro-Mato, Inc., actriz en un sinnúmero de piezas, segunda voz y guitarrista por más veinte años en la Tuna Femenil Alondras, directora de talleres teatrales llevados a cabo a través de toda la isla y autora de varias obras de teatro, muchas apoyadas por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, Donativos Legislativos y el Departamento del Trabajo. Autora del libro La historia del sofrito puertorriqueño, que en sus orígenes fue una pieza teatral que recorrió todo Puerto Rico en un teatro rodante.

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