Cuando el cielo le cayó encima

Emilio del Carril

Esa mañana hubiera sido una cualquiera de no ser porque comenzó a respirar y exhalar azul. El evento pudo pasar desapercibido, pero de pronto le comenzó una tos que le provocó un lagrimeo también azul. Recordó cómo la noche anterior, había repetido un centenar de veces que, ante la partida de su amor, el cielo se le había caído encima. Y en efecto, la metáfora se hizo realidad. Después de unos días, aceptó que tendría que acostumbrarse a vivir con el cielo en la casa.

Para muchos la situación sería idílica, porque, sin contar que las camisas se le mancharon porque lloraba frecuentemente, sentía una paz inmensa, que contrastaba con el sentido negativo que pensó que tendría. Una noche se despertó con un fulgor que casi lo dejó ciego. La descabellada razón se debió a que las estrellas comenzaron a instalársele en el espacio de su hogar. Se acostumbró a dormir durante el día, para poder disfrutar de sus nuevas amigas de luz. Las noches con estrellas eran más largas, ahora disfrutaba organizándolas y formando figuras con ellas. Entre los luceros, reconoció el que le había prometido a su amor. Era muy particular ya que tenía destellos violetas y rojos.  

Decidió llevárselo a ella, con la esperanza de que regresara. La encontró cambiada, avejentada y cuidando con desdén a tres pequeños. Al verlo, su rostro, ya ensombrecido, adquirió algo de nostalgia. Él le entregó la estrella, pero ella se negó a aceptarla porque pensó que no había nada más doloroso que el recuerdo de una estrella. El hombre regresó cabizbajo. No volvieron a verlo, pero algunos juran que lo han visto saltando en la luna. 

Octavio Jr.

Saludos a todos. Soy el amigo imaginario de Octavio. Debería llamarme Octavio Jr., pero él siempre me ha llamado Timoteo. Él me creó o me inventó o me construyó, a los tres años, cuando sus padres lo dejaban solo. Fui yo quien le terminé de montar su primer Lego, y el que le pasaba las etapas difíciles de los juegos electrónicos. Hice todas sus tareas. Un día me dijo que lo sustituyera en la escuela, ese día tuve que pelear con varios chicos que lo acosaban. Fui yo quien tomó los exámenes para entrar a la Universidad.

Todo iba bien entre nosotros, hasta que me obligó a salir con su chica, Andreiana. Como si fuera producto de la mente del peor escritor de novelas mexicanas, tuve que sustituirlo en una salida para que él pudiera escaparse con un amor fortuito. Eso fue un problema, porque terminé enamorado de ella. Nunca se lo he dicho a él, de hecho, no se lo diré, pero he copulado con ella un par de veces, incluso, más que él. Ayer ella me confesó que está embarazada. Estoy seguro de que es mío. El doctor le dijo que era un embarazo imaginario (no faltaba más), pero yo he tocado su vientre y he sentido cuánto ha crecido. He decidido escaparme con ella, de todas formas, Octavio sigue infatuado con sus infidelidades. Hay gente que no puede ser fiel ni con ellos mismos.

Nos mudamos a Alaska. Allí alquilamos una casita al lado de un lago congelado. No sabemos si fue el frío, pero ella tuvo un aborto. Fue muy difícil para nosotros. De alguna forma me consoló el hecho de que abortar un bebé imaginario, con sangre imaginaria, y placenta imaginaria, es, al menos, un proceso bastante limpio, ya que no se mancha nada.

Vimos un anuncio en un periódico cibernético en el que se denunciaba la desaparición de Andreiana. Se mencionaba que ella tiene problemas mentales, que está fuera de la realidad, que inventa eventos, e, incluso, amigos.

Hoy tuve la valentía de mirar mi rostro imaginario en el espejo, me alivió saber que no existo, no quiero causarle daño a la mujer que amo, imaginariamente.

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Emilio del Carril. Posee un doctorado en Literatura Puertorriqueña y una maestría en Creación Literaria con concentración en Narrativa. Fue primer finalista en la categoría cuento de PEN de Puerto Rico Internacional 2016 por el libro de microrrelatos En el reino de la Garúa: Primera Jornada. Recibió el Premio Nacional de Cuento de PEN de Puerto Rico Internacional 2018, por el libro de microrrelatos En el oscuro reino de la Garúa: Segunda Jornada. Sus microrrelatos han sido publicados en diversas antologías y revistas literarias. Su trabajo literario ha sido galardonado por los premios International Latino Book Awards 2016, 2018.

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