¡Hasta siempre, Juan David!

Por Sandra Santana

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo
del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir…”.
(Eclesiastés 3:1-2, versión Reina Valera)

Nuestra cultura nos enseña qué hacer a partir de los nacimientos. Pero no nos enseña, como en otras culturas, cómo enfrentar la muerte de un ser amado. Por eso el duelo es tan traumático y difícil de manejar en tantos casos.

En la búsqueda de consuelo por la muerte de mi gran amigo, Juan David Hernández, encontré una cita de Hannah Arendt, filósofa política alemana, posteriormente nacionalizada estadounidense, de origen judío, y una de las más influyentes del siglo XX.  Arendt dijo que “Todo dolor puede ser soportado si sobre él puede ser contada una historia”.

Tiene sentido. Recordar la vida de una persona es traerla de vuelta a la memoria y atesorar los recuerdos valiosos contribuye a hacer más llevadera la pena.

Mis recuerdos de Juan David me hacen sonreír, agradecida de haberlo conocido. La primera vez que lo vi fue en un salón de conferencias. Él era uno de los oradores. Recuerdo que al final me acerqué y le pedí su número telefónico para una posible colaboración futura. En efecto, la oportunidad se presentó. Lo invité para que fungiera como jurado del Certamen Literario PEN 2016, en la categoría de Historia. Él aceptó de inmediato. A partir de ese momento comenzó una amistad que se fue fortaleciendo con el paso del tiempo, que desafortunadamente se nos hizo corto.

En estos últimos años, Juan David fue un colaborador entusiasta de PEN Puerto Rico como amigo, jurado, miembro activo y, recientemente, como secretario de la junta de directores.

Juan David fue un apasionado de la historia, particularmente la de su pueblo natal: Caguas. Fueron varios los eventos en los que PEN Puerto Rico y el Taller de Investigaciones Históricas, organización de la que fue fundador, trabajaron en alianza: en la celebración de la vida de José Gautier Benítez, en la escuela del mismo nombre en Caguas; en el centenario de Abelardo Díaz Alfaro, en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe; en el Congreso de Escritores celebrado en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, entre otros. En la UPR se suscitó un momento álgido cuando una persona del público interrumpió, airada, porque no estaba de acuerdo con las expresiones de Juan David. Su respuesta fue muy asertiva y, no solo eso, se bajó de la tarima y abrazó al joven. Fue un momento que jamás olvidaremos, en el que Juan David mostró, una vez más, su calidad humana.

Asistí a muchas conferencias en las que participó Juan David. Siempre daba gusto escucharlo. Recuerdo que una vez me invitó a una charla sobre espiritismo. Para mí, que fui criada según los preceptos de la religión evangélica, no me hizo gracia la invitación. Pero él me mostró un ángulo distinto sobre el tema y contribuyó a mi proceso de desaprender y desechar temores infundidos por la religión.

Juan David fue un gran maestro. Me gustaba hablar con él sobre el marxismo y otras ideologías y movimientos políticos que él conocía perfectamente, por lo que podía emitir expresiones muy bien articuladas.

Una energía tan inmensa no puede morir. Yo creo que esa esencia, ahora desde otro plano, acompaña a todos los seres que lo amaron y a quienes él amó. Gracias al Universo que nos permitió estar junto a Juan David en este plano a la misma vez y así pudimos disfrutar su compañía y aprender de él.

La junta de directores de PEN de Puerto Rico Internacional se une a las condolencias por la partida de tan distinguido hermano puertorriqueño. Les deseamos fortaleza y paz a su amada esposa, Margó, a sus hijos: Juan David, Juan Antonio, Juan Virgilio y Juan Illich, a sus nietos y a toda la familia de este ser tan extraordinario que ahora experimenta el plano espiritual. Nuestro abrazo a la familia y a todos los amigos y amigas que hoy lamentan su partida física.

¡Hasta siempre, Juan David, amigo, hermano, camarada!

Consigno mi homenaje poético. Son las décimas más difíciles que he escrito en mucho tiempo por lo duro que me resultó escribir sobre Juan David en pasado.

A Juan David Hernández

Por Sandra Santana

Savarona fue su cuna
Caguas fue su inspiración
La Patria fue su estandarte
La Historia fue su pasión

Septiembre lo vio nacer
En la región oriental
Encarnación especial
De un extraordinario ser
En aquel barrio crecer
Vino a ser, sin duda alguna
No un azar, sino fortuna
Que despertó un gran anhelo
Como un pedazo de cielo
Savarona fue su cuna.

El muchacho creció inquieto
Le gustaba investigar
Misterios desentrañar
Descubrir algún secreto
Su talento fue el boleto
Cuando llegó la ocasión
De seguir su vocación
Lo supo desde el principio
Y entre tantos municipios
Caguas fue su inspiración.

Las pasiones que vibraban
En su espíritu inconforme
Daban el impulso enorme
Que a la acción lo convocaban
Entre ellas destacaban
La ideología y el arte
Y el estudio cual baluarte
Que asegura la memoria
En honrosa trayectoria
La Patria fue su estandarte.

Importantes experiencias
Conformaron su caudal
Con talento sin igual
Y sobre todo conciencia
En la lucha y resistencia
Desde la investigación
Trabajó con gran tesón
Sin perder su don de gentes
Siempre con verbo elocuente
La Historia fue su pasión.


Sandra Santana, presidenta
PEN de Puerto Rico Internacional
12 de mayo de 2021

Junta de directores:
Sandra Santana, presidenta
Mairym Cruz Bernal, vicepresidenta/secretaria interina
Luccia Reverón, tesorera
Nora Cruz, vocal
Eva Luz Rivera, vocal
Miguelángel Lugo Marcano, vocal

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